Aprende a variar los movimientos en el sexo oral



El cunnilingus y la felación siempre merecerán un trato especial y distinto; si consideramos la perspectiva anatómica, cada escena ofrece características y retos diferentes, si la mirada es social aparentemente hombres y mujeres esperan, desean y se manejan en términos opuestos sobre el tema de dar y recibir amor oral.

Pero centrándonos en el aspecto operativo algunos movimientos de lengua, te van a permitir variar, aumentar las sensaciones y alcanzar tus objetivos de una forma más efectiva y divertida.

Antes de dedicarme a explicar cada uno de los movimientos, recuerden que en la felación no todo debe ser la introducción profunda del pene en la boca, porque justamente esta acción nos limita la movilidad de los labios y lengua, además que aumenta la sensibilidad del reflejo en garganta.

Por su parte, durante el cunnilingus la diversión está garantizada siempre y cuando no te dediques únicamente a estimular el clítoris (al punto de la fatiga).

La clave de oro es entender a la lengua como un órgano independiente que se esconde en la boca, y lo otro que podemos considerar es que debido a sus características anatómicas: humedad, suavidad, flexibilidad, y movimiento ofrece la mayor cantidad de estimulación que le podemos dar a cada zona sensible del cuerpo.

Además el movimiento es voluntario, y cada vez que la usamos podemos reinventar el roce; entonces, pensando en ello te invito a probar los siguientes movimientos:

Traza el recorrido de un zigzag a lo largo de toda la extensión del genital de tu pareja, en el caso de los hombres dibuja un mini zigzag concentrando la estimulación en la zona del glande y frenillo (que es la más sensible de todo el cuerpo de pene). Cuando es la vulva quien recibe el estímulo dedica tiempo y traza líneas en cada zona que logres identificar, más allá del clítoris.

Con la punta de la lengua puedes ofrecer un movimiento rápido que genere la sensación de vibración sobre el genital; y también puedes desplazarte a otras zonas remotas como los pezones y lóbulos de la orejas; para que el genital descanse, y en el caso de los hombres para prolongar el tiempo de erección, permitiéndole reobrar el control, y luego vuelves al genital alternando besos secos, con el movimiento de la lengua.

Dibuja círculos con tu lengua en las zonas erógenas de tu pareja (clítoris y glande). Si es del agrado de ambos pueden incluir la zona perianal.

Finalmente, recuerden hidratarse para mantener la lengua húmeda, y también pueden incluir aceites, cremas y lubricantes saborizados para agradar aun más el sentido del gusto.

Amor Antunez/ErikatipoWeb